Los hispanos hacen suyo el Día de Acción de Gracias.

Nueva York, 22 nov (EFEUSA).- La celebración del Día de Acción de Gracias o “Thanksgiving” ha sido acogida por miles de hispanos, que ya la han hecho suya y han agregado recetas de la gastronomía latinoamericana a su cena con familiares y amigos.

Este día, que se celebra el último jueves de noviembre desde que el presidente Abraham Lincoln así lo decretara en 1863, es un momento esperado por muchos para reunirse con familiares a los que no ven con frecuencia ya sea por trabajo, estudios u otras razones, lo que les lleva a viajar largas distancias para ese importante reencuentro.

Silvia Siller, mexicana-nicaragüense, es una de miles de inmigrantes que han establecido su hogar en Nueva York. Casada hace trece años con un estadounidense, Siller dijo a Efe que celebra ese día con la familia de su marido, que prepara el tradicional pavo, pero, el acento latino lo pone ella con sus postres o ensaladas mexicanas.

“En mi casa incorporamos comidas tanto de Nicaragua como de México”, país donde nació, “pero, generalmente el día de Thanksgiving lo celebramos con la familia de mi esposo, pero yo llevo cosas latinas”, indicó.

“Estos días estuve tratando una tarta de calabaza con piloncillo, que en otros países llaman panela, que le da un sabor distinto, y por supuesto canela y clavo de olor, todos esos sabores que usamos mucho”, dijo sobre el postre que tiene previsto aportar a la cena de Acción de Gracias de este año.

Otro manjar de la gastronomía mexicana para ese día especial sería el pastel de elote (maíz), “y a veces hago dulce de calabaza con la semilla incluida”, comentó Siller, que en alguna ocasión ha incorporado los deliciosos y populares tamales para la ocasión.

“Son cosas que le gustan a mis tres niños, amantes de la comida mexicana, y los más que disfrutan con los postres ese día, pero también conservamos el pavo, que prepara la familia de mi esposo”, indicó.

Una ensalada mexicana con lechuga, toronja dulce, jícama (tubérculo) y aguacate es un acompañante excelente para el pavo, señala. “Tiene sabores muy distintos de otra que se haga aquí”, aseguró.

“La parte distinta en esta celebración la pongo yo”, argumentó.
Sin embargo, el pavo se sirve en la mesa de su casa para la cena de Navidad, como es la tradición en Nicaragua, que aprendió de su madre, con relleno estilo “nicaragüense”, con carne de cerdo, pan remojado en leche, pimiento morón, ajo, cebolla, mostaza, salsa inglesa y salsa dulce.

“Para mí, la receta del pavo está acompañada por este relleno nicaragüense que hacía mi madre todos los años en la Navidad y a veces lo hago para Thanksgiving. En Nicaragua se come pavo para la Navidad, pero no en México”, destacó.

“Tengo tradición de las dos culturas”, recordó.

La ecuatoriana Gladys Sánchez y su esposo Gustavo, que emigraron hace 35 años desde Quito, comenzaron a celebrar este día tras establecerse en Nueva York.

“Teníamos amistades que llevaban mucho tiempo aquí, participábamos de la celebración y la incorporamos y hemos mantenido la tradición”, señaló.

Sánchez explicó que aunque preparan el pavo, también pueden hacer para ese día pernil o lomo, que acompañan con arroz relleno, receta que trajo de su país, que consiste de tocineta, jamón, vegetales, pasas y espinacas, y al que se puede agregar además salchichas.

Olga Acosta también es ecuatoriana y comenzó a celebrar la festividad desde que se casó hace catorce años en Nueva York. Sin embargo, dice que en su hogar, compuesto por su esposo neoyorrican y sus dos hijos de 13 y 10 años, se prepara el pavo de forma tradicional.

“A mí me gusta el pavo, así que no hago nada de mi país ese día, y suelo acompañarlo con puré de papas. A veces cocino arroz, pero, ya uno está aquí”, por lo que prefiere seguir la tradición, indicó.

Para la chef y educadora en nutrición Lourdes Castro lo último que un inmigrante pierde es su comida, no importa cuántas generaciones hayan nacido en este país.

“Creo que el emigrante asimila, aprende el lenguaje, comemos ciertas comidas (tradicionales de este país), pero se quieren mantener ciertas cosas que nos definen y este país nos deja balancear eso”, indicó.

“Hay quienes celebran el ‘Thanksgiving’ tipo americano, pero hay otros, como mi familia, que le ponemos el toque latino que nos gusta. Lo último que una persona pierde es la comida, su cultura. Es más fácil perder el español que perder los frijoles”, afirmó.

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